Publicaciones científicas

HABLANDO DE CIENCIA: JUAN CARLOS ALONSO, NEFRÓLOGO DEL LUIS DE ALCAÑIZ, VALENCIA

“La homeopatía mejora el estado del paciente renal”

Aunque no está reconocida como especialidad, la homeopatía puede ayudar a tratar y prevenir enfermedades renales.

María Arribas.Madrid/Video: Manuel Cabo

El daño renal ocasiona graves dificultades a la hora de conseguir una adecuada eliminación de las toxinas, así como de los numerosos medicamentos que toman estos pacientes. Juan Carlos Alonso, nefrólogo del Hospital Luis de Alcañiz de Xátiva y especialista en homeopatía, complementa con esta rama de la medicina, tan poco conocida en nuestro país, el tratamiento de sus pacientes.

Así, para este especialista, la homeopatía se ha convertido en una herramienta terapéutica eficaz, que se puede administrar con absoluta tranquilidad, ya que no presenta ningún tipo de contraindicación con la medicación habitual de los pacientes renales y se muestra efectiva en la resolución de patologías renales que se cronifican como las infecciones urinarias de repetición y los cólicos nefríticos contra los que puede actuar tanto a nivel terapéutico como de prevención, consiguiendo reducir y evitar la aparición de este tipo de enfermedades tan frecuentes.

En Publicación Médica de Nefrología, hablamos con este experto sobre la manera en que esta rama médica puede ayudar a los nefrólogos en su día a día en los hospitales.

¿Cómo puede ayudar la homeopatía a mejorar la enfermedad renal? Parece que es un tratamiento que no se suele contemplar a la hora de abordar el cuidado del paciente renal.

Ciertamente es algo que no suele contemplarse, fundamentalmente debido a que en España, la homeopatía como especialidad aún no está regulada en el Sistema Nacional de Salud. Sin embargo, en otros muchos países como Francia, Alemania o Inglaterra sí la incluyen en el Sistema Nacional de Salud y la Homeopatía se emplea y se contempla como una opción de tratamiento más.

En este sentido, la homeopatía puede ayudar en cualquier patología en la que esté implicado un mal funcionamiento de la función renal, en algunos casos por sí sola, y en otros, complementando a otros tratamientos.

¿Qué tipo de tratamientos homeopáticos se dan a una persona con una enfermedad renal?

Va a depender por completo de la patología que tenga esta persona. Enfermedad renal es un concepto muy amplio y dependiendo de si tiene una enfermedad renal crónica o de si tiene, por ejemplo una infección de orina o un cólico nefrítico- que son afecciones más frecuentes- vamos a tener que emplear unos medicamentos homeopáticos u otros.

Hay que tener en cuenta que la homeopatía es una medicina que lleva más de 250 años funcionando y que, por lo tanto, abarca muchísimos casos. Y la nefrología como tal también es una especialidad compleja que abarca muchos campos. Por lo tanto, dependiendo del tipo de patología que tenga el paciente vamos a poder emplear unos medicamentos u otros.

Por ejemplo, en el caso de una insuficiencia renal crónica (IRC), que es una enfermedad muy prolongada en el tiempo, ¿cómo puede ayudar la homeopatía al paciente?

JPEG - 54 KB
Juan Carlos Alonso.

En el caso de la IRC, lo fundamental es tener siempre en cuenta que el paciente, con los tratamientos que tenemos actualmente no se va a curar, sino que la enfermedad va a ir dañando el riñón de un modo progresivo hasta que tenga que someterse a diálisis.

A partir de ahí, lo que podemos hacer con la homeopatía es ayudar a este paciente que va a estar sometido a muchos tratamientos diferentes, porque la IRC suele tener mucha patología asociada, por ejemplo en procesos intercruentes como pueden ser un gripe, un catarro… Y también se les puede ayudar en la regulación de la tensión arterial. El 75 por ciento de estos pacientes son hipertensos y con la homeopatía podemos ayudar, complementando a su tratamiento hipertensivo, a que su tensión este más controlada y no necesiten tantas dosis de pastillas.

Por lo tanto, aunque curar la enfermedad renal actualmente no es posible ni con la homeopatía ni con las medicinas que tenemos como nefrólogos, sí podemos ayudar al paciente en este tipo de procesos.

El caso de la ERC es uno de los más graves en cuanto a patologías renales, pero ¿hay alguna otra afección renal que sí pueda tratarse solo con homeopatía o este siempre debe ser un tratamiento complementario?

En el caso de las infecciones de orina, por ejemplo, la homeopatía tiene un campo bastante amplio, sobre todo cuando prácticamente son crónicas y por lo tanto muy recurrentes. Esto se debe, fundamentalmente, a que la homeopatía, aparte de tratar la infección de orina trata también la forma de enfermar que tiene el paciente. En ese caso, lo que hacemos es una tarea de prevención, tratamos de impedir que el paciente vuelva a sufrir una infección, potenciamos su sistema inmunitario y conseguimos una reducción de los episodios de infección de orina. Por eso, en este caso, sí podríamos ayudar usando la homeopatía de manera complementaria, pero también como tratamiento exclusivo.

¿Qué debe hacer un paciente que quiera que le traten con homeopatía?

Lo primero que debe hacer es buscar un nefrólogo que sepa de homeopatía y que esté especializado en ella. El problema es que no es fácil encontrarlo. Yo siempre digo lo mismo, lo primero que soy, antes de nada, es médico. Después me he especializado en nefrología y después de ser nefrólogo, me he especializado en homeopatía. Con esto lo que quiero decir es que yo he estado unos tres años estudiando la homeopatía para poder practicarla, de la misma manera que cuando haces una residencia.

Por ello, lo primero que hay que hacer es buscar un médico que tenga los conocimientos y la experiencia suficientes para poder hacer un diagnostico y un tratamiento adecuado. A partir de ese momento, cualquier médico que hubiera estudiado homeopatía podría ayudarle.

El problema es que, como comentaba, no es fácil encontrar nefrólogos que aparte de ser nefrólogos también se hayan especializado en este campo. De hecho yo no conozco a ningún compañero que lo haya hecho, aunque probablemente exista.

¿Cuáles son las principales dificultades que existen en estos momentos en lo que se refiere al tratamiento de la enfermedad renal?

En estos momentos el reto fundamental está en el tratamiento, pero sobre todo en la prevención de la ERC. La diabetes y las complicaciones de carácter cardiovascular son las principales causas de mortalidad en este tipo de pacientes, por lo que nuestros esfuerzos van en parte dirigidos a que los pacientes con enfermedad renal crónica sean diagnosticados lo más precozmente posible para intervenir antes y evitar todas las complicaciones inherentes a este tipo de patología.

¿Cree que con las actuales investigaciones en células madre, genética, etc, podremos llegar algún día a hablar de la enfermedad renal como de algo reversible?

Me gustaría pensar que sí, aunque con el estado actual de los conocimientos todavía no se puede asegurar eso. No obstante tal y como están evolucionando las investigaciones, sobre todo en células madres, dentro de un par de décadas la respuesta puede ser distinta. Ahora mismo sí se habla de resultados prometedores pero no hay ningún resultado definitivo que nos haga pensar que la ERC va a desaparecer o a ser curada. Realmente aquí lo más importante es prevenir porque en el momento en que la ERC se ha instalado en el paciente, es muy difícil detener su avance.

En este sentido, ¿a qué debe estar atento el médico de atención primaria para detectar una posible insuficiencia renal?

Fundamentalmente, la población de screening se compone de personas mayores de 60 años con antecedentes de hipertensión, diabetes, dislipemia o patologías cardiovasculares. A este colectivo es al que el médico de atención primaria debería someter anualmente a un análisis en el que se incluya el filtrado glomerular, que es la medida de aclaramiento de la creatinina, y también una microalbuminuría que es un marcador precoz de riesgo cardiovascular. ¿Cuál es el estado de la nefrología en nuestro país? ¿Están los nefrólogos españoles reconocidos a nivel internacional? Los nefrólogos españoles están bastante reconocidos y nuestro nivel es muy alto. De hecho, en muchos campos de investigación estamos en primera línea, muy por encima de otros países. La pena es que justamente en nuestro país se nos reconozca poco y , sobre todo, la falta de medios y de infraestructuras con las que nos encontramos para poder desarrollar la especialidad aún más.