El Currículum

EL CURRICULUM: RICARD SOLA, JEFE DE LA UNIDAD DE TRASPLANTE RENAL DE LA FUNDACIÓN PUIGVERT

“Saber Nefrología es conocer el riñón y los demás órganos”

Alargar la vida de los injertos es, para este especialista, uno de los retos de pendientes

María Arribas. Madrid

Ricard Sola se licenció en Medicina en el año 1973. Cinco años después y tras haber cursado la especialidad de Medicina Interna, decidió dedicarse por completo a la Nefrología y al campo del trasplante renal, llegando a formar parte del equipo de profesionales que ideó el conocido como modelo catalán de trasplantes, que posteriormente adoptaría como propio la ONT.

Publicación Médica de Nefrología hace un repaso de su trayectoria y comenta con este experto los retos que él considera que redan para el futuro.

¿Cómo comenzó su trayectoria como nefrólogo y como decidió dedicarse a esta especialidad?

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Ricard Sola.

Yo empecé mi cerrera en el mundo de la Nefrología en el año 1977, cuando empecé a trabajar en la Nefrología en general, y muy especialmente en el ámbito del trasplante de riñón. Y desde entonces hasta el momento actual, he trabajado sobre todo en este ámbito.

¿Qué fue lo que le atrajo de esta especialidad?

A mí siempre me gusto mucho todo lo relacionado con la Medicina Interna y dentro de ella, creo que los riñones hacen una función muy amplia ya que participan del funcionamiento general de todo el organismo. Los nefrólogos somos, en este sentido, bastante internistas porque las afecciones renales, normalmente tienen repercusiones muy generalizadas y afectan a todas las áreas del cuerpo, con lo cual se precisa tener un buen conocimiento, no solo del funcionamiento de los propios riñones, sino también de todos los demás órganos humanos y eso siempre me pareció muy interesante.

¿Qué dificultades encontró en esos primeros momentos en los que empezó a estudiar Nefrología? Hay que tener en cuenta que esta es una especialidad muy reciente…

En aquel momento, el año 1977, empecé Nefrología, que ya estaba configurada como una especialidad. No obstante, he de decir que para entonces yo ya había estudiado Medicina Interna, una especialidad a la que me dedique durante más de dos años, tras haberme especializado en una escuela profesional. Sin embargo, por entonces a mí ya me gustaba mucho y me llamaba la atención todo lo que tuviera que ver con la Nefrología y de ahí que me decidiese a estudiarla, pese a que, como ha dicho, aun no estaba muy desarrollada y todos fuimos aprendiendo de todo a la vez.

Usted siempre ha estado muy relacionado con el ámbito del trasplante renal, de hecho llegó a ser co-creador del modelo de trasplante renal de Cataluña. ¿Cómo valora en este sentido la evolución que ha vivido el modelo de trasplantes en nuestro país?

Lo valoro como algo muy interesante. En aquel momento, cuando comencé a dedicarme al trasplante, entré a trabajar en el hospital Clinic de Barcelona que era el grupo pionero del trasplante de riñón, de hecho prácticamente solo se hacían trasplantes en ese centro. Paulatinamente, se fueron incorporando otros centros pero nosotros éramos el único que estaba conectado con una organización francesa que era France Transplant, para el intercambio de órganos, en concreto de riñones, para el donante cadáver, y nosotros participábamos en esos intercambios.

Después, al irse incorporando más centros en Europa y España a esta técnica, desde Barcelona, un grupo de especialistas compuesto por el doctor José Antonio Caralt, Jordi Andreu, Albert Brulles y yo mismo, nos reunimos con directivos de la Generalitat y organizamos un sistema de obtención e intercambio entre hospitales de órganos procedentes de cadáveres para donaciones.

Este sistema que fue muy prolífico y dio muy buenos resultados cosechándose muy buenas cifras en Cataluña, se exportó, primero a nivel nacional, haciendo la coordinación desde aquí desde Barcelona y luego, con la creación de la ONT que mimetizó para toda España el sistema que habíamos implantado nosotros.

Ahora mismo no se puede negar que el modelo ha dado muy buenos frutos. Es el que recoge más órganos para donaciones, no hay ningún país en el mundo que nos supere y esto, a mi modo de ver, es una matización muy importante.

TRAYECTORIA PROFESIONAL Y ACADÉMICA *Licenciado en Medicina en 1972 por la Universitat de Barcelona

*Especialista en Medicina Interna por la Escuela Profesional del Dr Agustí Pedro Pons 1975

*Especialista en Nefrología 1979 *Doctor en Medicina por la Universitat Autònoma de Barcelona 1979

*Médico del equipo que realizó el primer trasplante de riñón de España con los Drs Anton Caralps Riera y José Mª Gil Vernet.

*Jefe de la Unidad de Trasplante Renal de la Fundació Puigvert *Doctor en Medicina por la Universitat Autònoma de Barcelona 1979

*Médico del equipo que realizó el primer trasplante de riñón de España con los Drs Anton Caralps Riera y José Mª Gil Vernet.

*Jefe de la Unidad de Trasplante Renal de la Fundació Puigvert *Miembro del Comité Técnico de Trasplante de la Consellería de Sanitat de la Generalitat de Catalunya 1982.

*Cocreador del Modelo Catalán de Trasplante 1982 (Història del transplantament d’òrgans a Catalunya. Eulàlia Valls. Edicions 62. 2009)

*Nefrólogo colaborador del Dr Antonio Puigvert desde 1986

*Profesor de Medicina de la Universitat Autònoma de Barcelona 1991.

*Director del Master “Trasplante de Örganos y Tejidos de la Universitat Autònoma de Barcelona 1993

¿Cómo recuerda esos primeros trasplantes? Supongo que al ser una técnica tan pionera, los vivirían con mucha emoción…

Los vivíamos con emoción y con dificultad. Cuando empecé a trabajar con el trasplante, el trasplante de donante cadáver, se hacía , como se hace ahora, a través de la extracción de riñones de un cadáver y en aquel momento esto encerraba una gran complejidad porque no existía la Ley de Donación y tampoco estaba oficialmente reconocido el concepto de muerte cerebral, lo que generaba muchas dificultades tanto a nivel judicial, porque los forenses de los juzgados no comprendían bien esta situación, como pro parte de los familiares que veían que su paciente, que estaba en muerte familiar, pero que tenía movimientos respiratorios, no entendían que los médicos les preguntásemos si le podíamos sacar los riñones para salvar a otras personas.

Teníamos que explicarles que la respiración era asistida y era una situación muy difícil porque, además en esos primeros tiempos había también una gran división entre los propios especialistas y había nefrólogos muy significados que no estaban de acuerdo con la donación y nos ponían las cosas difíciles.

Supongo que también habrá vivido una gran evolución de la especialidad a lo largo de todos estos años. ¿Cómo ha cambiado la Nefrología desde que comenzó a ejercerla?

Ha habido una evolución fabulosa. Por ejemplo, las técnicas de diálisis tiene poco que ver con los tratamientos de diálisis que tenemos ahora, porque aunque la base del tratamiento que tenemos ahora que es el intercambio de agua y solutos a través de una membrana semipermeable continúa siendo la misma, la calidad de las membranas ha mejorado mucho y toda la tecnología de la máquina de diálisis se ha perfeccionado muchísimo.

De hecho, no hay que perder de vista que en aquellos años, el someterse a un tratamiento de diálisis implicaba un gran riesgo, mientras que ahora se han producido muchos avances en la seguridad a través de una serie de mejoras y controles que permiten que esta técnica sea más fácil, más segura para el paciente y por lo tanto, que se tenga una supervivencia mucho mayor del paciente que la que se tenía en aquel momento.

Y lo mismo sucede en el ámbito del trasplante, todas las técnicas quirúrgicas se han perfeccionado, los equipos quirúrgicos ya han aprendido bien la técnica y actualmente la cirugía de trasplante ya es algo habitual y que está completamente superada.

Por otra parte, se han producido también muchos avances en el ámbito de la inmunosupresión. No tienen nada que ver los conocimientos de os que disponíamos antes con los que disponemos ahora que tenemos tratamientos mucho más específicos incluso dirigidos a una situación concreta. Todo esto ha desembocado en una vida más larga del injerto y , de paso, del paciente trasplantado.

Sé que usted ha investigado mucho, de hecho sigue publicando… ¿Qué opinión le merece el estado de la investigación en nuestro país? ¿Tiene algún proyecto concreto en marcha que quiera destacar?

Proyectos personalmente, tengo ya pocos porque estoy empezando a prejubilarme, aunque es cierto que aún tengo algunos trabajos en marcha. No obstante, lo que sí es muy cierto es que en nuestro país tenemos grupos de trasplante muy potentes con líneas de investigación muy interesantes que están haciendo que los nefrólogos españoles se estén convirtiendo en verdaderos líderes de la investigación en Europa, no solo en el campo del trasplante sino también en cuanto a técnicas de diálisis y que estén en una consideración muy alta. En este sentido, me gustaría destacar que nuestro país no tiene, en este ámbito, nada que envidiar al resto del mundo.

Ahora bien, sí es cierto que si hubiera más recursos luciría más porque en nuestro país tenemos materia gris suficiente e incluso sobrada.

¿Cuáles cree que son ahora mismo los retos que hay que abordar en la especialidad?

En estos momentos el reto más importante es el de la prevención de la insuficiencia renal. Hay muchos elementos que se están barajando, por ejemplo, con los avances que se están llevando a cabo en el campo de la genética podemos buscar nuevas formas de corregir toda una serie de trastornos y de patologías genéticas que a la larga pueden llevar a una insuficiencia renal.

Por otra parte, el conocimiento de los factores de riesgo cardiovascular que es la causa fundamental de muchas insuficiencias renales que devienen de una angio esclerosis o de una nefropatía isquémica, por lo que este conocimiento de los factores que pueden acelerar los problemas cardiovasculares también será muy beneficioso de cara a controlar la incidencia de la enfermedad renal y para alargar la vida de los riñones de las personas, ya que últimamente estamos viendo muchas personas que en su edad adulta o senil tienen problemas de insuficiencia renal por problemas metabólicos, de tabaquismo y demás, por lo que la prevención de todo ello, contribuirá a mejorar la salud renal de los habitantes de este país.

Y, finalmente; nos encontramos con los retos de siempre, como es en el caso de los trasplantes el aumentar las donaciones dado que siempre es más la demanda de trasplantes que la oferta de riñones a trasplantar, por lo que tenemos un número importante de pacientes en diálisis esperando para ser trasplantados y provoca que en algunas ocasiones puede llegar un momento que su deterioro sea tal que no se puedan trasplantar y que fallezcan antes de poder ser tratados. Por eso este sería otro punto importante a mejorar.

Finalmente, ¿qué descubrimiento le gustaría ver en el mundo de la Nefrología antes de retirarse?

No sería un descubrimiento en concreto, pero sí que me gustaría mucho encontrar algún sistema que nos permita alargar la vida del riñón trasplantado. Todos los riñones sufren un proceso de deterioro y envejecimiento con sus problemas de apoptosis, independientemente de que sean o no riñones que están trasplantados. En el caso de los riñones que han sido trasplantados, simplemente por el daño que le ocasionamos al riñón y al propio organismo en el trasplante, el injerto tiende a envejecer y a deteriorarse más rápido de lo normal.

Por ello, todo lo que sea alargar la vida del injerto renal creo que es muy beneficioso y que supone una labor muy importante, aparte de aliviar los problemas inmunológicos y de rechazo porque esto evitaría una gran fuente de entrada de pacientes a los programas de trasplante, ya que, a día de hoy , una parte muy importante de los pacientes que se van a trasplantar son personas a las que les fracasa el riñón trasplantado y que por lo tanto tienen que volver a entrar en lista de espera para ser trasplantados de nuevo.